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¿ACNÉ A LOS 30?

Llevabais mucho tiempo pidiéndome este post y yo con muchas ganas de contaros. Podría decirse que es un post de belleza, pero supongo que va más allá que todo eso. En muchas ocasiones os he contado que tengo el cutis poroso con una piel mixta con tendencia grasa y brillos (algo que siempre intento prevenir con bases de maquillaje adecuadas).

Al margen de esto, y teniendo en cuenta que de vez en cuando me salía algún granito aislado, cuando cumplí 30 años la cosa cambió. Aparecieron los brotes de acné. Yo, que nunca había sufrido acné ni en mi adolescencia, de pronto, mi piel estaba llena de granitos y de quistes internos que se sumaba al agobio que me causaban por tener que estar perfecta en todos mis eventos.

Es cierto que el estilo de vida influye; el estrés, los cambios de temperatura y horarios y aviones constantes… Sin embargo, soy una persona que cuida muchísimo la alimentación y eso también debería reflejarse en la piel. Pero el acné cada vez era más evidente, sobretodo en la zona de las mejillas y en la frente.

Probé distintos tratamientos, en distintos centros, pero nada cambiaba. Mi piel seguía igual. Era desesperante. Una vez os conté mi problema súper agobiada en un directo de Instagram y Natalia de TACHA Beauty, a la que conozco desde hace años, me llamó y me dijo; “vente mañana al centro que esto lo solucionamos enseguida”. La vi tan segura, que me planté ahí de inmediato. Me dijo que era algo común en las mujeres a partir de los 30 años por un tema hormonal, y casualmente, empecé a coincidir con amigas y muchas de vosotras que me escribías diciéndome que teníais el mismo problema. Tener acné a los 30 entonces no era tan raro.

El tratamiento que me estoy haciendo (porque sigo con ello) son los Barridos de Luz para el acné acompañados de limpiezas faciales semanales. Todo ello, junto con un tratamiento para seguir en casa mañana y noche. Tanto el tratamiento que estoy realizándome desde hace dos meses en TACHA, como los productos que estoy utilizando en casa recetados también por ellos, se han iniciado con un diagnóstico y valoración previa del tejido de mi piel. Por lo que seguramente lo que yo me estoy haciendo pueda variar en el caso de cada persona, en función de su diagnóstico y tipo de acné. Esto es muy importante porque tal vez las cremas y productos que os receten a vosotras puedan variar respecto a los míos.

Es fundamental seguir a rajatabla los productos a utilizar y no mezclar con otros, ya que entonces iremos un paso hacia atrás con el tratamiento. Además, debemos limpiarnos muy bien las manos antes de tocarnos la cara y no debemos manipular ningún grano. Esto último es lo que más me cuesta, porque en cuanto veo un granito me lo toco e incluso me hago marcas dejándome la cara aun peor e infectando la zona. Cada vez que voy a TACHA me regañan por ello, ¡con toda la razón!

El tratamiento de barridos de luz consisten en trabajar el acné con terapia de luz intensa o IPL en su versión de tratamiento para el acné, para trabajar sobre esta bacteria. Por supuesto, habiendo realizado previamente una limpieza, tonificación y peeling facial con ácidos controlados. Posteriormente se colocan dos mascarillas con luz LED, cada una de ellas con una duración de 20 minutos y con una acción diferente; la primera (A+SPS Blue) tiene acción bactericida, la segunda (A+SPS Red) va a tratar todo el proceso de inflamación dejando la piel totalmente calmada y con sensación de bienestar y confort. Por último, se aplica la crema final (que varía en función de la piel y el tipo de acné). Actualmente, estamos realizando este tratamiento ya que ahora con el verano, los viajes a la playa y el sol, debemos tener cuidado. En otoño comenzaremos con otro tratamiento más fuerte e intenso que os iré contando más adelante.

Los productos recomendados y que yo estoy utilizando para seguir el tratamiento desde casa son de dos marcas: Biologuique Recherche y Matriskin. En mi caso utilizo de la primera marca la Leche VIP 02, el tónico P50 (sin el que ya no puedo vivir porque minimiza los poros y equilibra la grasa de la piel) y la crema dermopurificante. De Matriskin, sobre todo al inicio del tratamiento, utilizo el Osmopeel y el limpiador y crema A+SPS Control de la línea Osmo. En cabina también utilizamos los productos de Skinpointeight; el Gentle Foam Cleanser y el Age-adapt daily Moistruiser.

En cuanto a recomendaciones de alimentación es muy importante retirar de nuestra dieta diaria los picantes, bebidas esxcitantes, embutidos, quesos grasos, el plátano y el chocolate. Ya que fomentan la aparición de granos. Os dejo el teléfono de TACHA para que podáis pedir más información: 915612433 (Paseo de la Castellana, 60 Madrid).

Desde aquí, solo puedo dar las gracias a Natalia y a todo su equipo por todo lo que habéis hecho por mi. Las que sufrís de acné o habéis sufrido por ello seguro que me entendéis!

16 Comments

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  1. Lo identificada que me siento… nunca he tenido acné y de repente zas! Yo probé mil cosas, y al final lo que me funcionó fue ir al dermatólogo y antibiótico 🙂

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    ❤️TrendyTwo

  2. Hola Paula !!
    Estamos en esa combatiendo el acné… te quería preguntar .podrías especificar tu rutina de limpieza ? Mañana y noche que productos de matriskin y biologuique usas ? Muchas gracias
    Marycarmen

  3. Hola!!
    Yo tuve un acné muy severo en mi adolescencia (12-18 años) y posteriormente no han dejado de salirme granos aislados por tema hormonal. Pero hay dos cosas que sin duda ayudan a evitar los granos: dejar de consumir lácteos (y especialmente quesos, porque tienen caseína, -una proteína de la leche que produce muchas intolerancias-), y mantener muchísima limpieza en manos y cara. Yo por mi experiencia, sí recomiendo limpiar y vaciar los granos (con mucho alcohol y medidas extremas de limpieza) y no dejar que la pus anide haciendo que los poros se dilaten y dejen “cráteres”…

  4. Cuando el acné no aparece en la adolescencia de las chicas, lo hace sobre los treinta. A mi me ocurrió y no está probado cientificamente que esté directamente relacionado con determinadas bebidas o comidas, sino más bien un pequeño desajuste en nuestro sistema inmunitario que nos hace más vulnerables a las miles de bacterias que campan en nuestra piel y que producen los granitos que se infectan. Los tratamientos en cabina como la luz pulsada van genial para todas las pieles, pero si tratamos la enfermedad clínicamente por un buen dermatologo desaparecerán y tan solo tendrás algún pequeño brote a lo largo de tu vida sin más complicaciones.

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