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El Paraíso de Maldivas se llama Soneva Fushi

Relax, desconexión, comida orgánica, cine al aire libre, atardeceres mágicos y bicicletas para perderte por la isla. Así fue mi viaje a Maldivas.

Ya hacen exactamente nueve días que aterrizamos de vuelta de Maldivas. No era mi primera vez en estas islas paradisiacas pero, sin duda, he descubierto mi paraíso favorito del mundo. Me fui mano a mano con mi amiga y fotógrafa Elena Bau. Una semana de chicas para hacer material de fotos y disfrutar de unos días de relax y descanso en Soneva Fushi. Se podría decir que este resort es el primer refugio al estilo Robinson Crusoe en las Islas Maldivas, y se encuentra en la deshabitada isla tropical de Kunfunadhoo, la isla de 1.400 metros de longitud y casi 400 metros de ancho, es una de las mayores islas de las Maldivas.

Las villas y las habitaciones se encuentran dispersas y escondidas a lo largo de la playa tras la impresionante vegetación, y todo esto le aporta una privacidad absoluta. El tamaño de la isla permite pasear en bicicleta por los senderos. A pesar de haber carteles de madera señalizando las distintas zonas de la isla, Elena y yo nos perdíamos sin parar día tras día y vivíamos aventuras de lo más divertidas, o de pronto aparecíamos en playas maravillosas.

Las villas de Soneva Fushi son súper amplias con accesos directos a la playa y baños único con duchas al aire libre y bañeras separada en un gran jardín privado. Además, como os decía, están escondidas entre la gran vegetación de la isla privada en el atolón de Baa, que es uno de los parques de la biósfera de la UNESCO. ¿Cómo llegas al hotel? Está a 30 minutos en hidroavión desde el aeropuerto internacional de Malé, capital de las Maldivas y a 20 minutos en lancha. Y os aseguro que nunca antes habíamos disfrutado de atardeceres tan espectaculares y llenos de color: rosas y naranjas increíbles. El mejor aliado de un coco fresquito.

Pero sin duda, una de las cosas que más me enamoró de Soneva Fushi es que se trata de un complejo ecológico. Toda sus fruta y verdura es orgánica y ecológica y tiene un sabor que te traslada al cielo. El pescado y marisco es fresco del día y los buffets de ensaladas son un sueño. Podría decir que es de los hoteles donde mejor he comido.

Cada villa cuenta con bicicletas de préstamo para moverte por la isla y explorarla, dentro del complejo también encontrarás un cine al aire libre llamado Paradiso y un observatorio de alta tecnología donde puedes contar los anillos de Saturno, también hay 6 restaurantes diferentes, cata de hasta 500 vinos diferentes y un Spa para relajarte y darte masajes de dejarte sin aliento.

También puedes disfrutar de picnics en islas vírgenes o una gran variedad de deportes de agua. Nosotras disfrutamos de atardecer con delfines y de snorkel con mantas raya y tortugas. Además, para las amantes del deporte, he dedeciros que el gimnasio era una auténtica pasada: súper bien equipado y con vistas a la isla.

Y si vas de viaje romántico, os recomiendo la experiencia privada e íntima: pasar la noche bajo el cielo tras una cena privada en un banco de arena del Resort. Idílico. Sin duda, si tenéis pensado visitar Maldivas, tenéis que alojaros en Soneva Fushi. ¡Solo pienso en volver! Os dejo con una selección de fotos del viaje. Mil besos y feliz martes! xx

 

  Photos by Elena Bau Estudio & My iPhone

2 Comments

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  1. Estaba pasando mis últimos días de viaje de novios en Bali, cuando vi que estabas por maldivas…. si, fue también una de las opciones, pero decidimos explorar Bali y las gili sin prisas durante tres semanas en vez de ir cambiando de un destino a otro. Ahora, desde que vi tus fotos (las de Elena) solo sueño con ir! De hecho ya he estado mirando vuelos! Jajajaj gracias por trasladarnos a todos esos lugares mágicos, una vez ya lo hiciste con filipinas, y cogí la maleta y allí me fui, consigues que nos enamoremos de cada rincón que pisas! Que de buen rollo trasmites siempre Paula!

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